Un día desperté y me di cuenta que nada era.como antes.
Que los rascacielos estaban derruidos, no había coches.
Todo había cambiado
Era como si la tierra hubiera derribado todo aquello que había en ella.
Empecé a caminar por Atocha sin saber muy bien a donde me dirigía.
Al rato me encontraba cerca de Mariano de Cavia donde veía las cosas más raras aun si cabía.
Observaba que no había nadie por las calles, ni un alma.
Cuando de repente apareció un perro adorable, que al acercarse comenzo a correr hacía mi y me tiro al suelo.
Detrás de el venia una niña pequeña de unos cinco añitos que al verme sonrió.
Me relato que Madrid había sido saqueada por los políticos y de ese barrio solo estaba ella.
Yo con gran pena decidí quedarme con ella y con el perro.
Días después, sin encontrar ni un solo superviviente encontramos un supermercado que no habían saqueado y cogimos provisiones.
La niña ya pálida y sin ganas de seguir, comenzo a llorar.
Yo intente consolarla pero hachaba de menos a su familia a la que nunca más volvería ha ver.
Al salir del supermercado, el perro comenzo a ladrar cada vez más fuerte, cuando nos dimos cuenta ya nos habían arrestado y secuestrado, ya que fue en contra de nuestra propia voluntad.
Nos taparon los ojos y nos llevaron a algún sitio a saber donde, donde nos encontramos a miles de personas muertas.
Nos arrastraron hasta un base militar donde nos metieron.
Al entrar aquello me sonaba pero no recordaba de que.
Al revelarme y gritar para salir de allí vino un general.
Yo abría y cerraba los ojos, porque no podía creer aquello.
Era mi esposo dando ordenes a los militares.
Al reconocerme salio corriendo hacía mi.
Nos abrazamos y besamos y no volví a saber nada más de aquel sitio, porque sobre volamos París y nos asentamos en un pequeño pueblo de Bélgica.
Y aquí sigo viviendo tras cinco años de aquello, con la pequeña Blanca, Stalky y con mi marido Nicolas.
Nunca más quise saber nada de que paso, solo me alegro de estar viva y poder contar mi historia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario