viernes, 27 de septiembre de 2013

Historia 7

Me miro a los ojos y comencé a llorar, no sabia como, ni porque pero al mirarle me acorde de Juan, de su muerte y de cada momento que pasamos juntos.
David que se dio cuenta de que, de mis ojos caían lágrimas y me abrazo, supongo que sabría porque lloraba ya que me dijo
-Tranquila mi niña todo a pasado y yo estoy aquí y estaré siempre a tu lado.
Sin esperar mi respuesta me beso. Quise apartarme pero no tenia suficiente fuerza.
Cuando deje de llorar y pude hablar, cogí el camino de mi habitación y me tumbe en la cama, busque fotos donde pudiera recordar cada momento , cada canción que escuchamos juntos, cada beso, cada sonrisa cada mirada...
A la hora y media David entro en la habitación, se sentó a mi lado y comienzo a hablar.
-Hola mi amor, ¿como te encuentras ?
-Mejor que antes, gracias por preocuparte
-Tengo una cosa para ti
Salio de la habitación dirigiéndose al martes de estar. Cuando regreso traía una gran paquete con agujeros
- ¿ Que es ? le pregunte
- Abrelo y lo descubrirás
Cogí el paquete con inquietud, aun con pena. Cuando lo abrí salio un perrito chiquitito, besando mis manos. Lo cogí y lo abrace, con sorpresa.
A continuación abrace a David.
- ¡ Muchas gracias ! No hacia falta
- Las gracias te las debo yo a ti, por estar en mi vida, por cuidarme y por ser la novia mas preciosa que existe.
Yo me sonroje - Eso no es verdad, sino estuvieras conmigo sabes que no estaría aquí y sabes que es verdad.
- No voy a discutir contigo, no siempre tienes razón, pero te quiero mi niña.
- Y yo a ti.
En ese instante me volvió a besar, dejando que su mano tocara mi cintura, sabia que me quería pero no estaba del todo segura de sus intenciones.
-  Te juro que nunca te dejare, que solo quiero estar contigo, y que cada minuto a tu lado sera lo mejor de mi vida.- me dijo
Yo sobresaltada, sin saber que contestar le bese, no sabia si seria para toda la vida pero de momento me había apoyado en todo momento.
Años después estábamos casados, con tres hijos: Noelia, Jake y Henar.
Yo seguía recordando a Juan, el amor de mi vida, pero con David no me había ido nada mal.
Me había cuidado y mimado durante estos cuarenta años.
Mis hijos ya eran medianamente mayores y tenían trabajo, David había fallecido ya hacia dos meses y ya estaba sola, paso un año y medio yo también fallecí, pero durante mi vida había habido momentos muy felices.
Así que nunca dejes la vida por mas veces que te pasen cosas malas, porque habrá algo mejor en algún momento.

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